Cuarta parada: Santiago, Chile

Va llegando a su final esta aventura, nuestro proyecto de MI
PANAMERICANA, con los objetivos más
que cumplidos. Han sido 30 días trepidantes, cambiantes, alegres, optimistas y
con una energía que ni tan siquiera sabíamos que teníamos.

En Chile, damos nuestra última formación. Hemos visitado el Hospital Dr. José Horwitz, en un seminario donde profesionales de gran diversidad han podido compartir y trabajar los principios de la Entrevista Motivacional con entusiasmo y alegría. Responsables del servicio, psicólogos, psiquiatras, enfermeras, trabajadores sociales y terapeutas ocupacionales nos han trasmitido esta capacidad de poder trabajar en equipo demostrando su espíritu de colaboración y sus ganas de aprender.

Gracias por mostrarnos el maravilloso
teatro que, desde ya más de un siglo, resiste el paso del tiempo guardando en
sus paredes los frescos de diferentes personajes y musas que vigilan que la
cultura, tan importante en el desarrollo de la democracia, perdure y guíe a los
integrantes de esta institución.

Nos
agrada el entusiasmo de nuestro amigo y antiguo compañero del Hospital Clínic,
Juan Undurraga, y del doctor Cristian Mena que se han propuesto profundizar más
en la Entrevista Motivacional y liderar la formación en su instituto que escoge
a casi todos los residentes.

Nos
propusimos reencontrar amigos, hacer nuevos, enseñar y compartir nuestra
experiencia con ellos, embarcarlos también en esta aventura, romper distancias,
acercar conocimientos. La colaboración ha sido constante, el clima siempre cálido
y cordial, la aceptación mutua, los valores semejantes. Nos hemos acercado y
adaptado a nuevas culturas, con sus comidas, sus calles, sus cambios horarios y
sus gentes.

Llevamos
la huella de estos lugares en la memoria y en el corazón, y sabemos que es una
marca que perdurará para siempre.

Empezamos
el viaje con los pasionales y sabrosos colores mexicanos, nos bañamos en aguas
paradisíacas en Panamá, paseamos por calles de cactus y floripondios en Lima y
finalmente recabamos en Chile, donde hemos podido comprobar el esfuerzo de un
pueblo que quiere superar su dolor y preservar su historia.

Se
han dado pues todos y cada uno de los componentes del espíritu motivacional.

Estamos
ya situándonos en la fase de mantenimiento esperando, en este caso, tener
algunas recaídas que nos permitan reencontrarnos en alguno de estos países y hacer
que la aventura no acabe nunca.